Maria, Madre La iglesia, desde el S. IV. luego de la solenne fiesta del nacimiento del Salva- dor, comenzaba el año nuevo invocando la protección maternal de Maria, como madre del Salvador y madre nuestra. María entonces no es solo la Madre de Cristo que nació de su seno, sino también de todos sus seguidoros o creyentes on su Como seguidores de Jesús, es impor- tante preguntamos qué lugar ocupa Maria en nuestra vida cotidiana. Si bien conta- mos con muchas devociones y costumbros marianas; sin embargo, aun hay la ten- dencia de buscarla y rezarla pensando tan sole en los favores que podemos obtener de Dios por su intercesión, del mismo modo, hay el peligro de quedarnos en ella olvidándono8k9s que la redención viene de su Hijo. Para superar estos obstáculos, es necesa- rio recordar que Maria no debe ser tan solo el objeto de nuestras devociones, sino ante todo y sobre todo la madre a quien amamos entrañablemente; una madre que nos anima y acompaña en cada momento de nuestra existencia como discipulos misicneros de Jesus. Que Maria, la madre de Jesús y madre rusestra, mon ayude a cuidar la fe, la espa- ranza y el amor entre hermanos, en este nuevo ado que el Señer nos concede con tanta bondad y generosidad.
Maria, Madre La iglesia, desde el S. IV. luego de la solenne fiesta del nacimiento del Salva- dor, comenzaba el año nuevo invocando la protección maternal de Maria, como madre del Salvador y madre nuestra. María entonces no es solo la Madre de Cristo que nació de su seno, sino también de todos sus seguidoros o creyentes on su Como seguidores de Jesús, es impor- tante preguntamos qué lugar ocupa Maria en nuestra vida cotidiana. Si bien conta- mos con muchas devociones y costumbros marianas; sin embargo, aun hay la ten- dencia de buscarla y rezarla pensando tan sole en los favores que podemos obtener de Dios por su intercesión, del mismo modo, hay el peligro de quedarnos en ella olvidándono8k9s que la redención viene de su Hijo. Para superar estos obstáculos, es necesa- rio recordar que Maria no debe ser tan solo el objeto de nuestras devociones, sino ante todo y sobre todo la madre a quien amamos entrañablemente; una madre que nos anima y acompaña en cada momento de nuestra existencia como discipulos misicneros de Jesus. Que Maria, la madre de Jesús y madre rusestra, mon ayude a cuidar la fe, la espa- ranza y el amor entre hermanos, en este nuevo ado que el Señer nos concede con tanta bondad y generosidad.
Respuesta:
amen
Explicación:
palabras de dios
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